Ideas para el título de tu historia: 60 ejemplos por género
Un buen título cabe en una línea y aun así cuenta algo. No resume la historia: la promete. Aquí tienes cinco maneras de encontrarlo y sesenta ideas originales para inspirarte.
Cinco fórmulas que funcionan
1. El objeto o el detalle
Un objeto concreto que solo tiene sentido para quien lo vivió: «Dos tazas en la encimera», «La chaqueta que nunca devolví».
2. La frase que alguien dijo
Una frase real, a veces banal, que acabó significando mucho: «Luego te digo», «No es lo que parece».
3. El tiempo y el lugar
Situar la historia en una época o un sitio le da peso: «El verano del piso de Lavapiés», «Tres meses en Lisboa».
4. La contradicción
Dos ideas que chocan despiertan curiosidad: «Plan perfecto (versión desastre)», «Lo mejor que me pasó fue perderte».
5. La confesión
Una primera persona directa, casi un susurro: «Fui yo quien se fue», «Nunca se lo conté a nadie».
60 ideas de títulos por género
Amor
- Nos conocimos por error
- Todo empezó con un mensaje equivocado
- Días normales y bonitos
- La parada de autobús de los jueves
- Un sí sin ensayar
- Lo que pasa cuando dejas de buscar
- Treinta y dos kilómetros de ti
- Te vi antes de verte
- El año que aprendí a quedarme
- Nadie nos lo había contado
Desamor
- Tres meses y una pantalla fría
- Fui yo quien se fue
- Lo que no dijimos cabía en un visto
- Nunca fuimos nada (y dolió igual)
- La última vez que te esperé
- Un final sin portazo
- Todavía guardo tu cepillo de dientes
- El martes que dejó de doler
- Casi algo
- Desaprenderte
Comedia
- Plan perfecto (versión desastre)
- Adultear a duras penas
- Basado en hechos reales, por desgracia
- La cabra no estaba en el plan
- Manual para sobrevivir a mi familia
- Primeras citas que nadie pidió
- El grupo de WhatsApp que lo empezó todo
- Esto no se lo cuentes a mi madre
- Mi año de decisiones cuestionables
- Lo arreglo yo (spoiler: no)
Superación
- Aprender a respirar otra vez
- Un paso cada día
- La etapa en la que volví a elegirme
- Lo que la ansiedad no se llevó
- Cuesta arriba y sin frenos
- Volver a casa dentro de mí
- El día que dejé de pedir perdón
- Kilómetro cero
- Más fuerte que el miedo
- Después de la tormenta
Aventura y cambios
- Billete de ida
- La vida que dejé en una maleta
- Todos decían que estaba loco
- Una ciudad que no sabía mi nombre
- Mapa de lo desconocido
- Dejarlo todo un jueves
- Lejos de casa, cerca de mí
- El camino era la respuesta
- Otro idioma, otra yo
- Ningún plan B
Secretos y doble vida
- Lo que nunca conté en la cena
- Dos versiones de una misma vida
- A media luz
- La verdad que guardaba en el cajón
- No es lo que parece
- Lo que sabía mi hermana
- El precio del silencio
- Detrás de la puerta cerrada
- Todo el mundo tiene una segunda vida
- Nunca se lo conté a nadie
Cómo saber si tu título funciona
- Léelo en voz alta. Si suena natural y se recuerda a la primera, vas bien.
- Imagínalo en una portada. Entre dos y seis palabras suele ser lo ideal.
- Pregúntate si despierta una pregunta. «¿Qué cabra?», «¿Quién se fue?». Si genera curiosidad, cumple su función.
- Huye de lo genérico. «El camino de la vida» podría ser cualquier libro; «El martes que dejó de doler» solo puede ser el tuyo.
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Escribir el libro de mi vida